Tintablanca inaugura coleccion con el libro titulado El museo portátil. Diez ciudades del arte, escrito por Estrella de Diego e ilustrado por Belén Mazuecos, una inolvidable persecución en busca de las obras de arte más bellas creadas a lo largo de la historia
Si, como sostienen los anglosajones, la casa está donde está el corazón, la casa de las autoras de El museo portátil está en los museos que guardan sus pinturas favoritas. Ya lo advierte la ensayista e historiadora del arte Estrella de Diego en la introducción de este nuevo volumen que inaugura la Colección Imperativa de Tintablanca, dedicada a las artes, las nuevas manifestaciones culturales y la modernidad de los nuevos estilos de vida. De Diego asegura: «Para mí la casa está en la sala donde un cuadro me enamora, me pide volver a su encuentro, soñar con él cuando estoy lejos». Y añade: «La casa es el espacio del alma donde se enciende la llama sin nombre que valga para siempre y que a veces dura la vida entera, si el destino nos permite regresar».
El museo portátil luce un subtítulo: Diez ciudades del arte. El nuevo volumen de Tintablanca posee un formato más grande y de mayor paginación que sus libros habituales. En este nuevo título, además, se ha incrementado el número de obras originales. La tarea de ilustrar el libro ha corrido a cargo de la artista granadina Belén Mazuecos, una de las más reconocidas pintoras españolas contemporáneas. La artista ha creado para este volumen cerca de ochenta obras nuevas, expresamente pintadas para un libro que es un viaje apasionado, único y deslumbrante a las ciudades que han condicionado, además, la vocación profesional de sus autoras.
Estrella de Diego, también en la introducción, escribe: «En este libro les propongo diez paseos por diez ciudades que viven en mí, conmigo, esté donde esté, aunque pase tiempo sin volver». Y recuerda: «Serán paseos a través de algunas de mis obras favoritas, parte de mi historia personal, aunque no sabría decir si son mis ciudades favoritas. Viena, Londres, Barcelona, México, Tokio, Moscú, Sídney… hubieran podido ocupar uno de los diez capítulos, dado que en cada una de ellas vive una parte de mi imaginario».
Pero la elección de la autora de El museo portátil ha sido otro. Sus diez ciudades elegidas son a la vez los diez capítulos que construyen el libro: Buenos Aires, Madrid, Helsinki, Los Ángeles, Nueva Delhi, Roma, Nueva York, París, Oxford y Bogotá. «Frente a una obra de arte conocida —insiste De Diego— sentimos que estamos en casa. En los museos se está a salvo. Nuestra casa es, al fin, nuestro cuadro preferido, de modo que tenemos tantas casas como cuadros predilectos».
Comienza nuestro viaje. Todo empieza en Buenos Aires que nos lleva a Madrid a través de la visita de Borges al Museo del Prado. De Madrid a Helsinki, a partir de las relaciones botánicas entre de El descendimiento y un cuadro de Gallen-Kallela. Gallen-Kallela nos invita a volar hasta Los Ángeles, por la relación de un detalle japonés en obras en ambos países. Frente a la calma de Japón, el bullicio de Delhi y del bullicio de Delhi al de Roma. Desde Roma iremos a Nueva York —dos capitales de imperios que decayeron, o casi—. Aunque Nueva York es también la capital del arte que robó la vanguardia a París. Y luego, de un salto, desde la pirámide del Louvre correremos a las colecciones egipcias de Oxford. Este viaje alrededor del mundo —o casi— acabará en Bogotá, donde los paisajes prerrafaelitas del museo inglés se convierten en la prodigiosa montaña andina.
La artista Belén Mazuecos no solo ha ilustrado el libro, la mayor parte de ellos bajo la técnica del acrílico sobre papel. Ha escrito también largos pies de ilustración que detallan y enriquecen los propósitos de cada una de sus obras. Una de las primeras ilustraciones que abre el libro a doble página es en sí una declaración de principios que explica buena parte de su trabajo. La artista revela las motivaciones que la llevaron a realizar esta obra: «Desde Granada, donde nací y resido, mi imaginación se desborda y se pierde en su propia deriva para interpretar e ilustrar las diez ciudades del arte elegidas por Estrella de Diego. Aunque solo he vivido en unas pocas, todas me resultan familiares por las singulares obras maestras que atesoran sus museos y por sus monumentos emblemáticos». Y matiza: «Mi kilómetro cero es Sierra Nevada, mi skyline cotidiano y donde, en esta ocasión, la pieza Base mágica del mundo (Socle du monde) de Piero Manzoni (1961), de la que un intermediario artístico travestido de oso panda está tomando registro para su catalogación, ha impactado como un meteorito en la nieve, convirtiendo al mundo entero en un ready-made con base en mi propia ciudad».
El museo portátil es una invitación para viajar a las ciudades que amamos y donde viven las obras más importantes de la historia del arte. No podíamos imaginar compañeras de viaje mejores. Reserven los próximos días. En unas horas despega el vuelo destino Buenos Aires. Abran su libro: empieza el viaje.